www.mexicomaxico.org

EL PASEO DE LA REFORMA, 1864 - 2004.
Ciudad de México.

   Página Principal Regresar Columna de la Independencia  El Zócalo de la Ciudad de México Mapa del Sitio
   


 



 MEXICO EN TUS SENTIDOS

 

 

Autor:
Ing. Manuel Aguirre Botello
Septiembre, 2003

 

El Paseo de la Reforma tal cual aparece en una tarjeta postal enviada en 1904, sin embargo la imagen es anterior a esta fecha. En ella aparecen las obras de urbanización en proceso, las grandes bancas de cantera que aún existen en otros camellones del paseo, la estatua ecuestre de Carlos IV que estaba allí desde 1852 y las majestuosas figuras de los Indios Verdes que marcaban el inicio de tan hermosa avenida desde el mes de septiembre de 1889, pero que fueron retiradas en 1901. Por lo tanto esta foto corresponde a la última década del siglo XIX.


Eres el visitante:
 
desde Octubre de 2003

 

Tu opinión es importante
Manda un mensaje


o haz contacto con:
Ing. M. Aguirre

 

 

 

 

  El Paseo de la Reforma
  El proyecto
  Mapa de la ciudad, 1864
  Paseo de la Emperatriz
  Paseo Degollado
  Paseo de la Reforma
  Esplendor porfiriano
  La Revolución y después
  Remodelación 1948-1949
  Prolongación 1960-1964
  Iluminaciones Navideñas
  Remodelación 2003-2004
  Comentarios finales
  Cronología Histórica
  Segunda Parte:
LAS GLORIETAS DEL PASEO
  Tercera Parte:
LAS ESTATUAS DEL PASEO
  PAGINA PRINCIPAL
  MAPA DEL SITIO
  BUSCADOR DE TEMAS


Antes de iniciar estos párrafos, permítanme expresarles que al escribirlos no pretendo de ninguna manera narrar la historia detallada del Paseo de la Reforma, se que investigadores especialistas como el Arquitecto Ignacio Ulloa del Río, han escrito en manera amplia y meticulosa sobre ésta, la más importante avenida de nuestra gran ciudad. Sin embargo, si podrán encontrar aquí la información substancial resumida y una serie de imágenes que tratan de ilustrar con detalle y de manera objetiva, lo que aquí se narra de manera sucinta.

Llegué a vivir (por segunda vez) a la Ciudad de México a fines de 1947, como alguna vez dije antes, "cuando era segura y no había contaminación" y en verdad que era un deleite disfrutar de su agradable clima y recorrer sin riesgos sus calles y avenidas, ya fuera a pie o a bordo de sus  inolvidables tranvías amarillos.
Era la época en que Miguel Alemán gobernaba este país y en la que el Regente de la Ciudad de México era Fernando Casas Alemán, primo del presidente. También era la época en que el acero estructural y el concreto hidráulico se utilizaban por todas partes en nuestra gran capital, como si ésta tuviera gran prisa por cambiar su antigua imagen de ciudad de los palacios, por la de ciudad moderna, con los más altos edificios de Latinoamérica.
Muchas estructuras de acero surgieron en aquella época, siendo la más importante y espectacular la del edificio de la Torre Latinoamericana de 43 pisos, en Madero y San Juan de Letrán, pero también fue una de las épocas en las que el Paseo de la Reforma tuvo que ser remodelado. No es mucho lo que puedo recordar de esos trabajos, pero si puedo decirles que en esos años se reniveló toda la avenida, construyendo nuevas guarniciones de concreto y se renovaron sus carpetas asfálticas, que fueron substituidas por planchas de concreto hidráulico en toda su extensión.
Esa era la época en que estaba de moda pavimentar las avenidas utilizando concreto hidráulico y juntas de expansión de tramo en tramo, por lo que circular en automóvil por el Paseo de la Reforma provocaba un característico y repetitivo golpeteo de las llantas al pasar sobre las uniones. También fue la época de los tremendos congestionamientos de tránsito en la Glorieta de Cristóbal Colón, hasta que tuvieron a bien abrir los carriles centrales, para evitar el rodeo de los autos. También, fue la época en que todas las jardineras del camellón central del Paseo fueron "adornadas" con nopales, visnagas y cactus, para darle un "toque mexicano". Por suerte y tras de un corto tiempo y muy fuertes críticas que llevaron a rebautizarlo por la gente como el "Paseo de la Nopalera", finalmente fue regresado a su anterior fisonomía, plantando bellos arreglos florales como fueron las dalias, nuestra flor nacional, en la inolvidable etapa del Regente de Hierro, Don Ernesto P. Uruchurtu.
Pero bueno, lo importante aquí es que digamos como y porqué surgió la idea de construir esta bella avenida y trataré de relatarlo a continuación:
El proyecto y construcción de la primera etapa de esta importante vía fue obra del emperador  Maximiliano y la emperatriz Carlota Amalia.
¿Pero como era el México de aquella época, que había permitido que el gobierno del país fuera conducido por un emperador de origen austríaco? Debo reconocer que era en realidad un triste México. Tras la cruenta Guerra de Reforma que cobró la vida de miles de hermanos mexicanos y acabó por endeudar aún más a nuestra patria, Don Benito Juárez al triunfo de los liberales, ascendió al poder y se vio en la imperiosa necesidad de declarar la moratoria de pagos por dos años. Esta moratoria que se dio el día 17 de julio de 1861, fue el detonador de una nueva intervención extranjera de tres países europeos, España, Inglaterra y Francia y a pesar de que se pudo negociar con Inglaterra y España, Francia por el contrario invadió nuestra patria y con la ayuda de grupos nacionales de tendencia conservadora, acabaron por imponer un gobierno de tipo monárquico, encabezado por Maximiliano de Habsburgo en 1864.
Maximiliano, hombre de buena voluntad, había llegado a México engañado, pues el creía que todo el pueblo mexicano lo apoyaba y además traía un proyecto de gobierno condenado al fracaso, por las excesivas obligaciones que por conducto del Tratado de Miramar se veía obligado a cumplir con Francia.
Ante esa situación Maximiliano y su esposa Carlota al llegar a México buscaron un lugar adecuado para establecer su residencia y decidieron instalarse en el Castillo de Chapultepec, único que podría llenar sus expectativas de vida y semejarse a la que tenían en Europa. Para ello lo primero que hicieron fue cambiar de ubicación al Colegio Militar,  que hasta entonces ocupaba las instalaciones del castillo, pero además era necesaria una adecuada remodelación para poder convertirlo en una digna morada para un emperador y su esposa y lo fueron modificando hasta lograr convertirlo en su residencia imperial. Mientras tanto Maximiliano se veía precisado a despachar sus asuntos de gobierno en el Palacio Nacional ubicado en el Zócalo, en el centro de la ciudad... y allí comenzaron los problemas.
La Ciudad de México de 1864, era muy distinta de la que hoy conocemos, pues apenas si alcanzaba los 200,000 habitantes y la mancha urbana en dirección al poniente, terminaba en la Glorieta del Caballito. Pero para entenderlo mejor quiero mostrar la siguiente imagen de Casimiro Castro, que ilustra de manera objetiva la situación.
 

Esta imagen es una reproducción de media resolución de una impresionante litografía realizada por Casimiro Castro en 1856,  tomada de la Memoria de las Obras del Drenaje Profundo del D.F. En ella se muestra la estatua ecuestre de Carlos IV, el Caballito, que llegó allí en 1852 marcando el inicio del Paseo de Bucareli y a la derecha aparece la plaza de toros del Paseo Nuevo y al fondo se aprecia el Acueducto y el Castillo de Chapultepec.
                  Haga click para ver la imagen ampliada y sin letreros


 


Para que Maximiliano pudiera trasladarse desde el Palacio Nacional hasta su casa, tenía que llegar primeramente hasta la Glorieta del Caballito, cosa que posiblemente no era mayormente complicada, pues era una línea recta desde Palacio Nacional y que seguramente era transitable en todo tiempo. Las calles a recorrer en este primer tramo, tenían los siguientes nombres en orden consecutivo a partir de la Plaza Mayor: Plateros, La Profesa y San Francisco en el tramo que hoy conocemos como Madero y la Calzada del Calvario, para el tramo que hoy conocemos como Avenida Juárez.
Pero llegar a ese sitio era prácticamente alcanzar las orillas de la ciudad, tal como podemos apreciar en la imagen de Casimiro Castro que arriba se muestra y que para nuestra gran fortuna en algún momento posterior a 1852, tuvo a bien captar para la posteridad. Este gran artista plasmó en sus litografías (muchas de ellas captadas desde globos aerostáticos) prácticamente cada rincón de nuestra capital en el siglo XIX, un extraordinario trabajo si tomamos en cuenta que la fotografía apenas estaba dando sus primeros pasos. Cosa por demás curiosa es saber, que posiblemente entre las primeras fotografías tomadas en México, están las que captó la lente del fotógrafo francés François Auber tras el fusilamiento del mismo Maximiliano en la ciudad de Querétaro, corriendo el año de 1867.
Pero regresemos a la odisea de Maximiliano de Habsburgo para poder retornar a su casa después de un día de trabajo en Palacio Nacional. La imagen nos muestra que desde la Glorieta del Caballito podría verse al fondo y en línea recta el Castillo de Chapultepec, que en realidad se encontraba a 3.15 Km. de allí, pero aquellos llanos que se interponían en su camino eran extensas planicies sembradas de maíz, trigo o cebada, o bien grandes haciendas ganaderas pobladas con grandes arboledas y no había ningún camino que condujera hacia dicho lugar. Lo que debía hacer el carruaje del monarca era rodear la estatua de Carlos IV y tomar a su izquierda por el Paseo de Bucareli, también conocido como el Paseo Nuevo, que aunque era una vía bellamente bordeada por frondosos árboles  y recubierta de verdes prados en los espacios laterales, sería apenas un buen camino de terracería en tiempo seco, que bien podría convertirse en terreno fangoso en la época de lluvias.
Pero antes de continuar con el relato, quiero mostrar otra interesante imagen, que nos da una visión muy clara de lo que era la capital del país en 1864. El original de este documento histórico se encuentra en el Museo de la Ciudad de México.
 

 

Haga click para ver este histórico mapa ampliado y con más detalle
Esta histórica imagen sólo nos muestra una parte del plano de la Ciudad de México, que se obtuvo mediante un levantamiento topográfico ordenado por el Congreso General en octubre de 1824, a fin de crear y delimitar el naciente Distrito Federal, sede de los Poderes Supremos de la Federación, medido en un radio de 2 leguas desde el centro de la Plaza Mayor. A pesar de ser de 1824, la población era casi la misma que  en 1864 y por lo mismo la mancha urbana también. Como dato curioso aparecen marcadas algunas de las recordadas Garitas, que servían como puntos de control en los accesos de la ciudad. También se aprecia el Jardín de Santiago en lo que fue el mercado y el centro ceremonial de Tlatelolco, último bastión de la defensa mexica, hoy la Plaza de las Tres Culturas.


 


En el mapa de la ciudad que muestro arriba, he marcado con una línea amarilla la ruta que probablemente seguía el carruaje de Maximiliano, en su diario trayecto para llegar al castillo. Ya describí un primer tramo desde la Plaza Mayor  hasta el Caballito que tendría aproximadamente 1.7 Km. de longitud, y un segundo tramo desde el Caballito hasta el cruce del Acueducto de Chapultepec, recorriendo el bello Paseo de Bucareli, que tendría una longitud del orden de 1.0 Km. Enseguida paso al último tramo, que se tomaba dando la vuelta a la derecha, una vez que el carruaje pasaba por debajo de los arcos del Acueducto. Es posible que este último tramo que medía 2.5 Km. fuese el más conflictivo y el que diera más problemas en época de lluvias, pues se trataba de una camino que bordeaba a un costado del Acueducto de Chapultepec, en el cauce de lo que hoy es nuestra deslumbrante Avenida Chapultepec. Esta avenida conserva todavía al centro de su camellón, algunos de los tramos de arquería que pertenecieron a esta magna obra, que abastecía de agua potable a la ciudad y terminaba en la Fuente del Salto del Agua.
 

 

La Fuente del Salto del Agua a fines del siglo XIX, mostrando el remate de la arquería del Acueducto de Chapultepec, hoy en la esquina del Eje Central con la Avenida Arcos de Belén. Obsérvese la mala calidad del camino paralelo al acueducto, muy similar al que tendría que recorrer Maximiliano en 1864.


 

Después de recorrer este largo tramo, Maximiliano llegaba a la base del cerro del Chapulín y solamente restaba que ascendiera por el camino renovado que conducía hasta la puerta del castillo. Este tramo final representaba alrededor de 750 metros, con lo que el trayecto total desde la Plaza Mayor hasta la entrada del Castillo habría sido de casi 6 Km. en total, que en condiciones normales y a buen paso del carruaje impulsado por briosos corceles debiera representarle un poco más de una hora de trayecto.
Sin embargo en condiciones de lluvias persistentes, como sucede en el Distrito Federal desde mayo hasta septiembre y con mayor frecuencia por las tardes, aquellos caminos que no estaban pavimentados, debieron convertirse en pesadilla para el carruaje imperial y alargar de manera considerable los tiempos de recorrido. Otra circunstancia importante de considerar era la seguridad personal del emperador, que como dije antes no recibía el apoyo unánime del pueblo mexicano y podría correr el riesgo de algún atentado al atascarse su carruaje en algún recorrido nocturno.
Pero hay también noticias de que el recién llegado emperador y ante las situaciones arriba descritas, era afecto a enviar un propio al Castillo, con la noticia de que le sería imposible retornar a casa y que se vería precisado a pasar la noche en la ciudad. Esto, se dice, enfurecía a la emperatriz Carlota y la llenaba de celos, pues conocía la amplia disposición de Maximiliano a convivir alegremente con algunas de las encumbradas damas citadinas.
 

 

El emperador Maximiliano y la emperatriz Carlota Amalia autores de la idea de construir el Paseo de la Emperatriz.


 


El Paseo de la Emperatriz.

Sea verdad o mentira, fue alguna de estas situaciones meramente personales,  la que condujo a Maximiliano y a Carlota a promover el trazo de una nueva vía, que comunicara en línea recta desde la Glorieta del Caballito hasta el Castillo de Chapultepec. Decir que con esta vía se reduciría de manera notable la distancia, es bastante relativo pues como se aprecia en el plano de arriba con una línea punteada de color rojo y con los datos que he aportado, variaba de 3.5 Km. a 3.15 Km., o sea una diferencia de tan solo 350 metros.
Sin embargo la idea no era tan solo construir un camino pavimentado y directo, pues dentro de las habilidades de Maximiliano ya existía su especial gusto por el diseño de grandes obras y este fue el motivo que lo llevó a reunir primero a un grupo de personajes que formaron una comisión de planificación y arte urbano, entre los que se encontraban Carl Gangolf, el arquitecto Ramón Rodríguez Arangoiti y los artistas de la Academia de San Carlos, Felipe Sojo, Miguel Noreña y Santiago Rebull. Una vez establecidos los lineamientos fundamentales que debía reunir tan espectacular calzada, en 1864 se encargó el proyecto  constructivo al ingeniero en minas austríaco Luis Bolland Kuhmackl, (algunos le atribuyen nacionalidad francesa) quien consideraba construir un paseo de espectacular amplitud, con amplias y arboladas avenidas, glorietas y camellones y ornamentado con fuentes y esculturas, muy digno del naciente Segundo Imperio Mexicano. Siendo Bolland un profesionista europeo es evidente que en su mente daba vueltas la imagen del Paseo de los Campos Elíseos de París.
Por tal razón Luis Bolland proyectó, tal cual muestra el trazo del plano de arriba y la foto que muestro más abajo, una vía monumental que tendría dos calzadas de 9 metros de ancho y dos camellones laterales de 9 metros cada uno, que contendrían una doble fila de frondosos arboles y áreas verdes en toda su extensión. La longitud total de la vía que menciona la página de visitas guiadas del G.D.F sería de 3.46 Km., sin embargo de acuerdo con la medición que he realizado sobre un plano de la Dirección de Obras Hidráulicas del D.D.F a escala de 1:20,000, la distancia que obtengo del centro de la glorieta interior de Chapultepec al centro de la glorieta que fue del Caballito es de 3.15 Km.
En el proyecto original de  Bolland, sólo estaba incluida una glorieta, que definía de manera aproximada la mitad del trayecto. Resulta curioso que esta glorieta fue la que hoy conocemos como Glorieta de la Palma, que nunca ha sido utilizada para albergar ningún monumento histórico en su centro, aunque el proyecto original concebía la idea de colocar allí el monumento a Cristóbal Colón.
La ejecución de las obras se dejó en manos del Ministerio de Fomento, Colonización, Industria y Comercio que encabezaba Luis Robles Pezuela, mientras que el contrato fue asignado a los hermanos Juan y Ramón Agea.
El ritmo de la construcción en los distintos frentes de la obra fue verdaderamente febril durante el período comprendido entre 1864 y 1865, pues Maximilano tenía especial impaciencia por ver terminada la calzada, aún así no fue hasta el correr del año 1866, cuando la emperatriz Carlota Amalia tuvo la satisfacción de ver concluida la primera sección de dicho paseo y que en su honor Maximiliano bautizó con el nombre de Paseo de la Emperatriz. Esta vía inconclusa por lo pronto no conducía a ninguna parte y se convirtió en un paseo ecuestre de elite, para uso exclusivo de la corte imperial.
La complejidad de la obra enfrentaba todavía serios problemas, ante la necesidad de construir un puente de madera y mampostería a la altura de la Hacienda de La Teja en donde existía una profunda zanja que daba salida natural a las aguas de los llanos de la hacienda hacia el Lago de Texcoco. Igualmente atrasados estaban los levantamientos topográficos de la glorieta central que se menciona arriba.
El carácter personal y elitista de la obra se demuestra cuando el 13 de octubre de 1866, queda estrictamente prohibido el tránsito público en dicha vía, incluyendo toda clase de vehículos, bestias de carga y cabalgaduras. Igualmente se prohibe el tránsito de entierros, procesiones y cualquier clase reuniones de gente en la calzada, si no es con la autorización previa del emperador.
Para nuestra fortuna, gracias a que Don Benito Juárez nunca dejó de luchar por la Patria y a que ante el inminente enfrentamiento armado de Francia  con Prusia, Napoleon III se vio obligado a retirar su ejército de México, el Segundo Imperio duró poco tiempo y cayó en 1867, razón por la que Maximiliano y Carlota Amalia nunca vieron concluida su muy personal obra.

Aún cuando la imagen que sigue es del año 1870, muestra la condición de las obras del Paseo de la Emperatriz, y la vista que los emperadores  tenían  desde el Castillo de Chapultepec, antes de su caída.

 

 

Una vista del Paseo Degollado en 1870, (Paseo de la Emperatriz hasta 1867) visto desde el Castillo de Chapultepec. Se aprecia la calzada central de 18 metros y los camellones arbolados laterales de 9 metros con una doble fila de frondosos árboles.


 

El Paseo Degollado.
La caída del Segundo Imperio y el fusilamiento de Maximiliano en Querétaro el 19 de junio de 1867, permitieron el retorno al poder de Don Benito Juárez, que seguramente tendría asuntos más importantes y más urgentes, que  pensar en terminar el aristocrático paseo proyectado por Maximiliano. Sin embargo se dieron dos acontecimientos importantes, el primero que cambió de nombre, adoptando durante 1867 el de Paseo Degollado y el segundo que se abolió el carácter exclusivo del paseo que tenía desde 1866 y quedó abierto al público en general a partir del 17 de febrero de 1872.
Durante el período de Don Benito Juárez la situación no permitía invertir en la continuación de las obras, aunque se dice que el trazo, el desmonte de la calzada y la reforestación de los camellones laterales desde El Caballito hasta la glorieta intermedia, (la de Niza) se terminó sin ninguna urbanización en 1870.  Le tocó al Ing. Francisco P. Herrera del Ministerio de Fomento realizar los trabajos más indispensables de limpieza, plantación de árboles y canalización de las aguas pluviales a través de nuevas cunetas y excavado de zanjas. El paseo fue entregado en 1872 al Ayuntamiento de la Ciudad de México, quién tomó a su cargo la conservación y vigilancia de la obra

El Paseo de la Reforma
Tras  la muerte de Juárez y durante el período presidencial de Sebastián Lerdo de Tejada, 1872-1876, fue que realmente se reiniciaron las obras de ornato y urbanización del paseo, construyéndose un largo terraplén y el puente de La Teja de 8 metros de ancho que permitió el tránsito en todo el trayecto de la calzada. Además se hizo más ancha la calzada central y se le fue dando forma a los andadores laterales, se plantaron nuevas hileras de árboles, y se trazaron  las primeras 4 glorietas de 110 metros de diámetro a partir de la de Carlos IV y terminando en la de La Palma que tenía 120 metros de diámetro.
 Sin embargo considero que lo más importante de esta etapa fue la decisión de darle el nombre actual de Paseo de la Reforma, mediante un decreto de 1872 y una vez que las Leyes de Reforma promulgadas previamente por Benito Juárez, adoptaron la forma constitucional en septiembre de 1873.
Es notorio que la mayor etapa constructiva del Paseo de la Reforma, realmente se dio durante la dictadura de Porfirio Díaz y a partir de su primer período que fue de 1877 a 1880. Es precisamente en 1877 cuando se inaugura la primera gran glorieta con el Monumento a Cristóbal Colón, para después en 1878 continuar con la construcción de las bancas de cantera y la colocación de los pedestales para sustentar sobre ellos grandes jarrones y figuras mitológicas de manera alternada y bordeando la calzada central.
A continuación muestro lo que aparentemente es una versión posterior de la litografía de Casimiro Castro del año 1856 que describí arriba. Esta imagen es la misma que  muestro en la segunda parte de este trabajo, Glorietas del Paseo de la Reforma.  Evidentemente es una versión posterior, pues aparecen los tranvías de mulitas rodeando la plaza de toros y el trazo del Paseo de la Reforma, luciendo apenas pequeños árboles de reciente plantación. Esta imagen de acuerdo con el Sistema de Transportes Eléctricos del D.F., correspondería al año de 1880, aunque es más probable que sea de 1869 que es la fecha de la edición del álbum en que aparece.
 

 

La glorieta de Carlos IV  en el año de 1869, mostrando el nacimiento del Paseo de la Reforma y un par de pintorescos tranvías de mulitas rodeando la Plaza de Toros del Paseo Nuevo.
                         Haga click para ver la imagen ampliada


 


Esplendor porfiriano.
Poco a poco, la ciudad capital empezó a crecer y fue en los costados del mismo Paseo de la Reforma donde se fueron creando nuevas zonas urbanas, como fueron las colonias Arquitectos, Paseo Nuevo, Tabacalera, Cuauhtémoc y Juárez, todas ellas en las cercanías de la nuevas glorietas construidas.
En 1877 se inició la construcción de la segunda gran glorieta que sirvió de albergue a la extraordinaria escultura del último emperador azteca, Cuauhtémoc, misma que fue inaugurada 10 años después, el 21 de agosto de 1887. Véase Glorieta de Cuauhtémoc en este mismo sitio.

La imagen que muestro a continuación corresponde a un tramo, no identificado, del Paseo de la Reforma en el año de 1883. Las condiciones que se aprecian son las de una bellísima vía arbolada, con circulación de algunos carruajes a lo lejos, pero sin ninguna obra de urbanización, ni construcción de residencias en ambas aceras, al menos en ese tramo.
 

 

Este es un tramo no identificado del Paseo de la Reforma en 1883, pero debe ubicarse entre la actual glorieta de La Palma y el Bosque de Chapultepec, que no se alcanza a distinguir al fondo. Las calzadas son de terracería, no hay guarniciones de banquetas y los andadores laterales son rústicos.


 

Como decía antes en el año de 1878 se había iniciado la construcción de los pedestales para instalar estatuas y jarrones en los andadores del paseo, pero la idea original era colocar personajes de la mitología griega y alternarlos con los jarrones decorativos. Aparentemente la idea nunca se llevó a cabo y fue hasta el año de 1887, cuando el periodista y académico de la lengua Francisco Sosa y a través de una columna que publicaba en el diario El Partido Liberal, propuso al gobierno de Porfirio Díaz que en lugar de deidades mitológicas se colocaran estatuas de personajes que de alguna forma hubiesen participado en el movimiento por la Reforma.
En 1888 la propuesta fue aceptada por el gobierno y decidió otorgar dos de los pedestales ya construidos a cada estado de la república, de tal manera que las efigies de los personajes se alternaran con los jarrones esculpidos en la fundición artística de Gabriel Guerra.
A partir de 1889 las estatuas se fueron colocando en sus pedestales y fue hasta el año de 1895, cuando Don Porfirio declaró inaugurado el conjunto histórico cultural formado por la primera parte de las estatuas de personajes y sus correspondientes jarrones y en el tramo comprendido entre la Glorieta de Carlos IV y el Monumento de Cuauhtémoc.
Tendrían que pasar muchos años más para que las estatuas de los personajes de la Reforma ocuparan el tramo que va de Cuauhtémoc a la Columna de la Independencia y después desde Carlos IV hasta la Glorieta de Cuitlahuac. En la tercera parte de este trabajo Las Estatuas del Paseo de la Reforma se incluye información mucho más amplia de la vida de cada uno de estos personajes que resulta prácticamente ignorada por la mayoría de los mexicanos y además la ubicación que tienen actualmente cada una de las estatuas. 
 

 

Aquí se muestran las imágenes de uno de los jarrones ornamentales que fueron fundidos en los talleres de Gabriel Guerra y una de las estatuas de los personajes de la Reforma.


 


Paralelamente a la colocación de las estatutas de los personajes de la Reforma, otras 2 colosales estatuas fueron ordenadas por la Secretaría de Fomento y colocadas al inicio del Paseo de la Reforma cual centinelas que estuviesen vigilando la entrada. Este hecho no es muy divulgado y conocido y es por ello que es la primera foto que aparece al inicio de este trabajo cual espectacular portada y  como pequeño tributo a esos dos personajes que pertenecen a nuestra historia prehispánica. Me refiero a las estatuas que los mexicanos conocemos como los Indios Verdes, pero que en realidad pertenecen a dos de los emperadores (tlatoanis) aztecas, el cuarto que fue  Itzcóatl y el octavo que fue Ahuízotl.
Estas gigantescas esculturas que miden 6 metros de altura y pesan 4 toneladas cada una, fueron obra del escultor mexicano Alejandro Casarín Salinas y existe discrepancia si fueron colocadas al inicio del Paseo de la Reforma en septiembre de 1889 o de 1891. De cualquier manera y dado que se levantó una gran polémica respecto a la conveniencia de que ocuparan dicho sitio, fue relativamente corto el tiempo que permanecieron allí y para el año de 1901, fueron trasladadas a los costados del Canal de la Viga, precisamente al inicio del que fuera entonces tan popular paseo. En la foto que sigue se puede apreciar el estado que guardan en la actualidad y el sitio que ocupan.
 

 

Los Indios Verdes en su localización actual, son esculturas de bronce que han adquirido un color verde por la capa de óxido, pátina, adquirida por el paso del tiempo. Itzcóatl a la izquierda es un hombre joven y porta una espada de madera con cuchillos de obsidiana, un macuahuitl, fue el cuarto tlatoani azteca. Ahuízotl es el viejo y tiene un mazo entre sus brazos, fue el octavo tlatoani azteca. Después de ocupar el lugar principal a la entrada del Paseo de la Reforma, fueron trasladados en 1901 al inicio del Paseo de la Viga en,  para después en 1939, ocupar la glorieta de acceso a la Ciudad de México, cuando se entraba por la vieja carretera de Laredo, actualmente y desde los años 70 se encuentran en un lugar cercano, denominado estación Indios Verdes de la línea 3 del Metro.


 


El alumbrado público, no eléctrico, de las calles y avenidas de la Ciudad de México data del siglo XIX, por lo que para los inicios del año de 1885 la canalización del gas para estos fines era mediante una red de tuberías de 25 cm. de diámetro con una longitud cercana a los 100 kilómetros  y que abastecían a más de 2,000 faroles de gas.
Sin embargo la electricidad llegó a la red de alumbrado público hasta el año de 1880 cuando se llevaron a cabo los primeros experimentos mediante la colocación de dos lámparas incandescentes, una en el kiosco central y otra en el jardín de la Plaza de la Constitución.
Sin embargo no fue hasta 1894 cuando Alberto Best, Regidor de Alumbrado Público, lanzó la convocatoria para cotizar dicho servicio siendo la Compañía Mexicana de Electricidad, filial de la Siemens Halske, la que ganó la licitación para dotar a la ciudad de México de arbotantes semejantes a los que existían en la ciudad de Berlín, muchos de los cuales quedaron instalados en el Paseo de la Reforma. En las fotos que siguen se muestra el tipo de faroles referidos.

 

 

Esta fotografía de Charles B. Waite vale la pena mostrarla dado que corresponde al crucero de la calle de Las Artes (hoy Maestro Antonio Caso) con el Paseo de la Reforma y se muestran entre otras cosas, al fondo la glorieta con el Monumento de Cristóbal Colón, sobre la banqueta uno de los pedestales aparentemente con uno de los jarrones fundidos por Gabriel Guerra, las calzadas no estaban todavía asfaltadas y uno de los postes metálicos para el alumbrado público aún no tenía montado el farol. Esto indicaría que la foto corresponde al año de 1895 a 1900. También se dice que fue en este preciso sitio en donde se instaló la primera "torre de luz" en el año de 1893, que causó asombro y curiosidad del vecindario por la intensidad de luz que producían las lámparas eléctricas.


 

Esta fotografía debe de ser posterior a la anterior y muestra uno de los últimos tramos del Paseo de la Reforma ya casi llegando a la entrada del Bosque de Chapultepec (se aprecia el castillo al fondo). Por el contrario de la otra, los faroles del alumbrado público ya estaban colocados, estaban construidas guarniciones y andadores laterales, pero las calzadas aún no estaban asfaltadas. También se aprecia que no se habían construido todavía las calles laterales y ampliado los andadores, por lo que la foto debe situarse entre 1895 que se instaló el alumbrado y 1900 que fue cuando se iniciaron las obras de ampliación.


 

Al cambio de siglo el régimen dictatorial de Porfirio Díaz estaba entrando en una etapa complicada, en la cual la inconformidad del pueblo lo presionaba fuerte a dejar el poder y a que convocara elecciones libres. Sin embargo esto no bastó para que se detuviera su programa de grandes obras, pues el motivo ciertamente importante era la  ya próxima celebración de las fiestas del centenario de nuestra Independencia. Entre aquellas obras que se iniciaron destacan; el majestuoso y nuevo Teatro Nacional, hoy el Palacio de las Bellas Artes; el extraordinario proyecto del Palacio Legislativo, hoy Monumento a la Revolución y el nuevo edificio del Palacio Postal, hoy conocido como Correo Central. Pero es indudable que una de las más bellas obras legadas para la posteridad fue la construcción de la Columna de la Independencia. Sobre este tema ya existe información en este mismo sitio, tanto en los textos sobre las Glorietas del Paseo de la Reforma, como en el resumen sobre la Columna de la Independencia.

Desde la colocación del Monumento de Cuauhtémoc en 1887, el crecimiento de la mancha urbana se había mantenido a su alrededor, mientras que el resto de los terrenos que colindaban con el trazo del paseo desde ese lugar hasta Chapultepec, eran terrenos de uso agrícola, ganadero o bien simplemente pantanosos e inútiles. Es factible que al conocerse los detalles del proyecto del monumento a nuestra Independencia, muchos de los propietarios de las tierras circundantes, se dieron cuenta de que era el momento de iniciar nuevos proyectos de urbanización y así fue que para el año de 1902 ya se habían iniciado los trazos de la que se conocía como Colonia Reforma o de La Teja, que se asentaba en los terrenos pertenecientes a la hacienda de este último nombre y propiedad del señor Martínez de la Torre. En las dos siguientes imágenes  correspondientes al año de 1906, se aprecia con toda claridad la ubicación de este enorme desarrollo urbano, entonces totalmente despoblado y la situación, errónea,  de la que sería sin igual Columna de la Independencia, aunque en realidad ésta sería inaugurada hasta 1910. La colonia Reforma después se dividió en dos partes, la colonia Cuauhtémoc y la colonia Juárez.

 

 

Este es una curiosa pero ilustrativa imagen aérea en perspectiva de la Ciudad de México en 1906, no se trata de una fotografía, pero posiblemente se utilizó alguna foto tomada desde un globo para poder pintarla. Aquí se muestra solamente la sección que nos interesa y que muestra el Paseo de la Reforma desde la Glorieta de Cuauhtémoc hasta Chapultepec. La fecha corresponde al año de 1906, del autor no tengo el nombre y la capital tenía entonces 400,000 habitantes en la ciudad y 550,000 en el Distrito Federal. Para el año de 1906, la Columna de la Independencia se encontraba todavía en construcción y por esas fechas apenas se habría construido la base de cimentación y el pedestal, que al iniciar la construcción de  la columna empezaron a hundirse y tuvieron que ser desmontados totalmente y hacer una nueva cimentación con pilotes de madera. Debe de ser por este motivo que la posición de la Columna de la Independencia en la pintura, ¡está en una glorieta incorrecta! Véase la siguiente imagen.


 

Gracias a la capacidad de edición que tenemos ahora, en la imagen de arriba he corregido la posición de la Columna de la Independencia, colocándola en la gran glorieta de 200 metros de diámetro que ocupa desde septiembre de1910, fecha en que fue inaugurada. A fin de que resulte más objetiva, también he marcado los nombres de algunos de los puntos de interés. La Verónica  corresponde con el trazo del Circuito Interior en su tramo de Melchor Ocampo y el Acuéducto con la Avenida Chapultepec. El Hipódromo de la Condesa con la Colonia del mismo nombre. Se aprecia con claridad que la mancha urbana parecía estar limitada por una línea que corresponde con el trazo de la Avenida Insurgentes Sur, que entonces no existía. Se aprecia también el trazo de las grandes manzanas de las colonias Juárez y Cuauhtémoc, en ambos lados del paseo.


 


Otro proyecto de singular importancia y de gran trascendencia para el futuro de tan bella avenida, fueron las obras iniciadas en 1900 y terminadas en 1910, que tenían por objeto ensanchar y remozar totalmente el tramo comprendido entre la glorieta de Cuauhtémoc y el Bosque de Chapultepec. El trazo original del paseo según el diseño de Bolland de 1864 era de 18 metros de calzada y 2 camellones laterales de 9 metros cada uno, que sumaban en total 36 metros de ancho uniforme en toda su extensión. En el plano oficial de atarjeas de Don Roberto Gayol de 1890, el ancho de la avenida medido a escala, es de aproximadamente  40 metros en todo el trayecto.
Para principios de del siglo pasado (1900) había un buen número de residencias construidas en ambos lados del paseo, pero terminaban en  las inmediaciones de la glorieta de Cuauhtémoc,  véase plano, por lo tanto era un buen momento para promover el ensanche de la avenida, mediante dos franjas laterales de 15 metros cada una, que permitirían ampliar los camellones y crear dos calles laterales y banquetas más amplias. En una de las fotos anteriores, ver aquí, se aprecia con claridad lo que indico, aparentemente la calzada central había sido ensanchada de los 18 metros originales hasta posiblemente 24 metros de ancho y por lo mismo se aprecia que los camellones laterales se habrían reducido de 9 metros originales a cerca de 6 metros de amplitud. Una razón más de estas obras fue que el ensanche de la avenida estaba ligado al proyecto de construcción de la Columna de la Independencia, que requería de una magna glorieta, como lo es hoy y que debería de tener un diámetro muy cercano a los 200 metros. En la foto que sigue se aprecia el paseo en el mismo tramo de arriba, pero ya ensanchado y que según mis cálculos coincidiría con el ancho que tiene actualmente en ese tramo que es del orden de 90 a 95 metros.
 

 

Esta imagen debe de ser del año1910 o muy cercana a él, pues ya muestra los camellones laterales ensanchados y las calles laterales por donde circulaba una ruta de los tranvías eléctricos que llegaba hasta Tacubaya y que de hecho fue la primera que se inauguró en 1900. Las calzadas aún cuando tenían un recubrimiento de macadam, aún no se encontraban asfaltadas ni se aprecian automóviles circulando, ni huellas de sus llantas..


 

Para el mes de septiembre de 1910, nuestro país celebró con gran entusiasmo y gran alegría la llegada del primer centenario del grito de Independencia que dio Don Miguel Hidalgo en 1810. Poco tiempo le quedaba a Porfirio Díaz en el poder, pero por fortuna para entonces la belleza del Paseo de la Reforma había llegado a su máxima expresión.
No creo que pueda ser capaz de describirlo mejor de lo que hace el arquitecto Ignacio Ulloa del Río en su libro "El Paseo de la Reforma, Crónica de una Época" y voy a permitirme reproducir aquí uno de sus elocuentes párrafos:

"Con el paso del tiempo el proceso de urbanización capitalina no pasó por alto al Paseo de la Reforma, de tal manera que plantas como el botón de oro, el chicalote y el gordolobo dejaron su lugar a refinadas construcciones propiedad de familias acaudaladas. La belleza con que fue concebida la calzada y su relación con el milenario Bosque de Chapultepec -residencia veraniega de Porfirio Díaz- , eran atractivos para construir casas de campo, quintas, palacios, lujosos hoteles y establecimientos recreativos. Muchas de estas edificaciones estaban acondicionadas con buen gusto; los muebles comprados en el extranjero eran redecorados con incrustaciones de cedro y otras maderas preciosas. Los amplios y ornamentales jardines que rodeaban estas residencias , tenían fuentes que lanzaban chorros de agua, refrescando el ambiente y las plantas. Altas torres con con curiosos tallados en cantera y manzardas con tejas de pizarra destacando su pátina del cielo, eran comunes en estas construcciones. Era tal el delicado refinamiento que no se encontraba un espacio exento de ornamentación abigarrada."

Bien poco tiempo faltaba ya, para que aquella tranquilidad y belleza que privaba a lo largo de la gran avenida, empezara a verse interrumpida con la llegada de los ruidosos y contaminantes vehículos automotores impulsados por gasolina. Hasta entonces, los vecinos estaban acostumbrados a escuchar el agradable golpeteo -todavía lo escuchamos en las calandrias para turistas en Mérida o en Acapulco- del trote de los caballos que impulsaban los elegantes carruajes y las  alegres carretelas al pasar frente a sus residencias o bien el inconfundible traqueteo de las ruedas y el característico  zumbar de los motores eléctricos que impulsaban a los tranvías eléctricos en el momento de acelerar.
Las dos siguientes imágenes son representativas de lo que aquí se dice, la primera describe mejor que nadie, la belleza, la limpieza, el orden y la tranquilidad que existía, la segunda nos muestra la celebración de las fiestas patrias a lo largo de la gran avenida. Supongo que ambas corresponden al año de 1910, por lo que la tumultuosa celebración de la segunda pudiera coincidir con la celebración del Centenario de nuestra Independencia.

 

 

Esta fotografía corresponde a uno de los primeros tramos del Paseo de la Reforma pues parece verse al fondo la silueta del Monumento a Cristóbal Colón, pero muestra además un impecable paisaje urbano; las grandes residencias, una angosta calle lateral por la cual circulaba el tranvía eléctrico, las características bancas de cantera, los todavía amplios y arbolados andadores que existieron en ese tramo hasta 1949, los jarrones de bronce en sus clásicos pedestales, las estatuas de los Hombres de la Reforma, los altos y ornamentados postes de los cuales quedaban suspendidos los faroles eléctricos similares a los que existían entonces en Berlín, las calzadas aún sin asfaltar y los carruajes circulando plácidamente, sin ninguna prisa y sin congestionamientos...


   
 

Esta imagen que muestra el paseo visto desde atrás del Caballito, en un día de celebración de las fiestas patrias, bien pudiera ser de 1910, durante las Fiestas del Centenario


 


Para el año de 1911 finalmente la dictadura de Don Porfirio llegó a su fin y se vio obligado a salir del país. Las elecciones libres llevaron al poder a Francisco I. Madero en ese mismo año, pero su gobierno legítimo estuvo lleno de enfrentamientos armados y traiciones que finalmente condujeron a su asesinato el 22 de febrero de 1913 en unión de José María Pino Suárez quién fungía en el cargo de vicepresidente.
La traición de Victoriano Huerta durante los enfrentamientos de la Decena Trágica en las cercanías de la Ciudadela, aparte de las intrigas políticas y múltiples pérdidas de vidas humanas, dejaron grandes destrozos en esa zona de la ciudad, que está muy cercana a la Glorieta de Carlos IV. En la segunda parte de este trabajo que se refiere a las glorietas del paseo digo que en la primera glorieta del que fuera Paseo de Bucareli estuvo la Fuente de la Libertad y que el Reloj Chino la había substituido años después. En la foto que sigue se aprecia dicha glorieta tal cual quedó después de los sangrientos enfrentamientos de la Decena Trágica. Paradójicamente se estaba iniciando una sangrienta lucha entre hermanos, precisamente en la búsqueda de la libertad. Los terribles años de la Revolución Mexicana habían llegado..
 

 

El Reloj Chino localizado en la primera glorieta del que fue Paseo de Bucareli tal cual quedó en los enfrentamientos armados de la Decena Trágica en los primeros días del mes de febrero de 1913.


 

Hasta donde yo se, el Paseo de la Reforma no sufrió ningún daño en sus monumentos, ni en su mobiliario urbano, durante los años de la Revolución mexicana. Pareciera haber nacido con buena estrella, pues hasta Don Benito Juárez que odiaba a Maximiliano, se preocupó por conservarlo y  después continuar tan bella avenida.
Por el contrario, lo que  sucedió en esos años fue que mucha gente acomodada de provincia huyó del peligro de la guerra civil y se vino a refugiar precisamente en las nuevas y aristocráticas colonias que se habían desarrollado en ambas aceras del paseo y que para entonces llegaban hasta las inmediaciones de la Glorieta de la Independencia. Era mucho más seguro vivir en la capital del país y por lo mismo muchos de ellos invirtieron grandes fortunas en la construcción de sus afrancesados palacetes.
Pero no debemos de pensar que fue una época fácil, pues además del cruel e innecesario enfrentamiento que trajo la muerte de muchos cientos de miles de mexicanos, ver esta tabla, la Revolución Mexicana también trajo la incertidumbre permanente de la población capitalina, la ocupación de muchas de las opulentas residencias del Paseo de la Reforma por los jefes revolucionarios y finalmente la miseria y el hambre por la escasez de abastecimientos e incremento de los precios; todo ello provocado por la encarnizada lucha por el poder político. Recomiendo leer Entre Dos Fuegos de Alejandro Rosas Robles.
Sin embargo y sin darse cuenta, nuestra bella ciudad capital estaba incursionando también en una nueva etapa, que entonces nadie pudo imaginar el gran daño ecológico que con el paso de los años le  traería. Me refiero a la llegada de los automóviles de gasolina, un muy útil y ahora imprescindible invento del hombre, pero que por desgracia contamina y degrada el ambiente.
En la foto que sigue se muestra el Paseo de la Reforma en los años últimos de la Revolución, que ya muestra la incipiente llegada de los automóviles y que por alguna razón desconocida para mí, los capitalinos dieron por llamar "coches".
 

 

Otra vez el simbólico Caballito que había visto la transformación urbana de la ciudad capital desde 1852, ahora pareciera observar con admiración y asombro los característicos automóviles que rodeaban el monumento, posiblemente los inolvidables Ford modelo T, que por más de 15 millones se diseminaron por el mundo entre 1908 y 1927.


 

Terminada la Revolución, entró por fortuna  un largo y permanente período de paz, que vino a impulsar el crecimiento sostenido de la gran avenida capitalina, pero aún conservando su perfil urbano aristocrático y su excepcional belleza.
Hace unas semanas tuve el gusto de recibir de manos de un buen amigo capitalino, una extraordinaria foto aérea que nos muestra como era la glorieta del Angel de la Independencia en aquellos años. Es muy posible que la fecha en que se tomó la foto referida, se ubique entre los años 1916 y 1918, dado que ya se aprecian las calzadas perfectamente asfaltadas y se muestran además las inconfundibles huellas que dejan  las llantas de los automóviles. Vean la foto a continuación.
 

 

              Haga click para ver esta imagen ampliada y con mayor detalle.
Esta impresionante foto aérea fue tomada posiblemente entre 1916 y 1918, muestra además de la Columna de la Independencia inaugurada en 1910, el paisaje urbano de la época mostrando múltiples terrenos baldíos, algunos todavía pantanosos y además las escasas construcciones diversas. Lo más importante de esta imagen es el hecho de que aparece allí la residencia ubicada en el número 365 del Paseo de la Reforma. Esta casa del tipo chalet alpino fue terminada precisamente en 1916 y fue propiedad de la familia Cusi, sin embargo  es una de las pocas residencias de la época porfiriana que aún existe y que recientemente fue totalmente restaurada. De las tres casas que aparecen arriba y a la izquierda de la Columna de la Independencia, la casa número 365 es la del medio.


 


La identificación de la casa número 365 en la foto anterior nos brindó, sobre todo, la oportunidad hacer una comparación impactante de como fue y como es ahora esta importantísima parte de nuestra ciudad.
La residencia mencionada fue construida por el arquitecto Goyeneche, quién inició las obras en 1906 y las terminó 10 años después, ocupándola en 1916 la familia Cusi; sin embargo y de acuerdo con lo que nos indicaba el arquitecto Ulloa del Río en su libro que escribió en 1997, para ese año solamente quedaban 14 construcciones porfirianas sobre el Paseo de la Reforma y ésta, la número 365, por fortuna es una de ellas.
Localizarla en una foto reciente entre el mar de rascacielos, fue tarea difícil, más no imposible. En la comparación que sigue podrán ver donde quedó, atrapado entre la jungla de concreto y cristales, el orgulloso chalet alpino que perteneció a la familia Cusi en 1916 y que hoy lucha por sobrevivir y dejar huella por muchos años más, sobre todo ahora que se encuentra bellamente restaurado.

 

 

Esta interesante imagen está compuesta por dos fotos: arriba una foto posterior al año 2000 y abajo una foto de 1916-1918. Ambas muestran la misma zona y los cambios que se han dado en cerca de 90 años transcurridos. Del lado izquierdo se muestran dos flechas amarillas que señalan a la casa 365 del Paseo de la Reforma, que como se dijo arriba ha sido totalmente restaurada y se encuentra actualmente atrapada entre los rascacielos. Del lado derecho se aprecian otras dos flechas que señalan una construcción de la época porfiriana que también ha logrado subsistir a la piqueta destructora. En el área de estacionamiento de la foto superior actualmente se construye la impresionante y simbólica Torre Águila.


 


Remodelación de 1949.
Para el Arq. Ulloa del Río la etapa de 1940 a 1949 marca la desfiguración total del Paseo de la Reforma. El crecimiento acelerado del país, combinado con el aumento del número de vehículos automotores circulando por las calles y avenidas de la ciudad, impulsó desde los años 30 la apertura de nuevas avenidas como fueron 20 de Noviembre inaugurada en  1936 y San Juan de Letrán ampliada y prolongada con el nombre de Niño Perdido en  1934, solamente por nombrar dos de las más importantes.
El Paseo de la Reforma no quedó atrás y primeramente había sido prolongado en los años 20 rumbo a la nueva colonia de gran lujo conocida entonces como Chapultepec Heights y que ahora conocemos como Lomas de Chapultepec y después hasta el entronque con la carretera de Toluca.
Pero como decía al principio, esta etapa de los años 40 incluye la remodelación general que realizó el Departamento Central (Gobierno del D.F.) encabezado por Fernando Casas Alemán entre 1948 y 1949, que llegó incluso al extremo de plantar cactus, nopales y visnagas en el camellón central del otrora aristocrático paseo. Vean enseguida una histórica foto del aspecto que mostraba el "Paseo de la Nopalera".
 

 

Esta histórica fotografía del año de 1950, y que después de mucho buscar la pude encontrar en el sitio web de la familia Markham: www.markhams.com, muestra a Bruce Markham, hace más de 50 años, durante su visita a la Ciudad de México, para tomar los entonces famosos cursos de idiomas del Mexico City College. ¡Gracias Bruce! Observen los cactus "adornando" el camellón central, el volumen vehicular y los modelos de autos y autobuses.


 


La remodelación que realizó el regente Casas Alemán fue bastante radical pues incluyó los siguientes conceptos:

  • En el tramo que va de la antigua glorieta del Caballito hasta el Monumento de Cuauhtémoc se redujeron los camellones laterales hasta entonces bellamente arbolados y ornamentados con bancas y andadores, hasta llegar a su mínima expresión con el fin de ampliar las calles laterales y las banquetas. De esta manera  quedaron reducidos a un mínimo de 2 metros en donde permanecieron, por fortuna, las estatuas de los hombres de la Reforma y el espacio necesario para acomodar algunos árboles y los postes y luminarias del alumbrado público.

  • En toda la extensión del Paseo se construyeron nuevas guarniciones de concreto que substituyeron los antiguos paralelepípedos de cantera y se reniveló todo el trazo de la vía. De igual manera y para cumplir con normas de vialidad, las antiguas calzadas originalmente de 9 metros de ancho fueron ampliadas hasta aproximadamente 11.00 metros (3 carriles de 3.66 metros) y se creó un camellón central del orden de 2 metros de ancho.

  • Se repavimentaron todas las calzadas centrales y laterales con losas de concreto hidráulico de 3.00 por 6.00 metros y con un espesor de 20 cm., a su vez separadas por juntas de expansión.

  • Las bancas de cantera que existían en el primer tramo y que fueron retiradas al reducirse el camellón, fueron relocalizadas en los amplios camellones del segundo tramo del paseo entre el Monumento de Cuauhtémoc y la antigua glorieta de la Diana Cazadora,

  • Desapareció la glorieta original del Monumento a Cuauhtémoc recorriéndose la estatua del último emperador azteca a un nuevo sitio que coincidía aproximadamente con la intersección de los ejes de Reforma e Insurgentes. Véase más sobre este tema en Las Glorietas del Paseo de la Reforma en este mismo sitio. Por tal motivo al desintegrarse el trazo circular y original de la glorieta también desapareció su ornamentación formada por bancas de cantera rodeando la glorieta, así como las antiguas rejas y lámparas decorativas.

  • Al crearse el nuevo camellón central, fueron desmontadas las antiguas y decorativas unidades de iluminación instaladas por Don Porfirio Díaz al centro de la calzada y el camellón central se "decoró" como ya hemos dicho con cactus del jardín botánico de Chapultepec.

  • Se modernizó toda la red de distribución de electricidad, la cual se había iniciado desde principios de siglo, convirtiéndose totalmente del tipo subterráneo (desapareciendo postes y alambres de todo tipo) y se colocaron las subestaciones eléctricas dentro de profundos fosos de visita alojados debajo de las banquetas y camellones,

  • El sistema de iluminación de la gran avenida fue transformado y en su momento fue de lo más avanzado, pues constaba de postes de 8 metros de altura colocados a los lados de cada vía y a una distancia aproximada de 25 metros entre si, cada uno de ellos equipado con ménsula y una unidad incandescente de 1000 watts. Característico de la época era el uso de circuitos tipo serie con transformadores de alta tensión que regulaban la corriente de tal manera que al fundirse uno de los focos, el resto de ellos continuaba funcionando.  En la actualidad este sistema ya no se usa.

Como puede observarse la remodelación y modernización de la gran avenida fue casi total, iniciándose así una nueva era de modernismo y acelerando el cambio de fisonomía de la aristocrática avenida de principios del siglo XX, por el de una vía altamente comercial y dinámica, que era ya una absoluta y tangible realidad en el tramo comprendido entre la glorieta de El Caballito y la Glorieta de Colón.
En la foto que sigue tomada en los años 50, es evidente la transformación de la gran avenida y se observan los grandes edificios que iniciaban con la Lotería Nacional y el edificio Corcuera (Goodrich Euzkadi) en El Caballito hasta llegar a la Glorieta de Colón donde se encontraban entre otros, el que era parcialmente ocupado por la Embajada de Estados Unidos y el de la Secretaría de Recursos Hidráulicos construido por el arquitecto Mario Pani.
Se puede observar también el trazo de la monumental glorieta de Colón, que en 1949 no tenía las calzadas centrales a los lados del monumento y que dieron lugar a colosales congestionamientos  de automóviles al rodear la glorieta.
 

 

En esta excelente vista aérea del Paseo de la Reforma en 1950 se aprecia la Glorieta de Colón luciendo el nuevo pavimento de concreto y los altos edificios, algunos de más de 20 pisos que comenzaban a formar parte del nuevo paisaje de la gran avenida. Es notable la desaparición de las zonas arboladas en los camellones laterales de este tramo, que fueron substituidas por  las calzadas de tránsito lateral.


 

El Paseo de la Reforma en los años 50.
Después de la remodelación de 1949 el paseo no tuvo cambios mayores, salvo que su sistema de alumbrado público que era del tipo serie en alta tensión, haya sido substituido por uno mucho más eficiente y moderno a base de luminarias de vapor de mercurio que utilizaban una balastra montada en la base piramidal del poste. La mayor eficiencia de estas unidades permitió una mayor cantidad de luz utilizando focos de 400 watts, en vez de los de 1000 watts incandescentes.
La gran vía siguió creciendo y surgieron cada vez más altos edificios que a su vez fueron substituyendo las viejas pero muy bellas casonas del porfiriato.
Un hecho importante fue el sismo de julio de 1957, que estremeció la capital con tal fuerza que derribó el ángel de la independencia, véanse fotos y derrumbó varios edificios y dejó dañados muchos otros que tuvieron que ser reforzados algunos, como el de la Secretaría de Recursos Hidráulicos y derribados otros como el muy famoso edificio Corcuera, con el anuncio de las llantas Goodrich Euzkadi en su parte más alta.
En la siguientes dos fotos que muestran la intersección vial de El Caballito, se muestra el edificio que fue derribado y a lo lejos el de la SRH que fue muy dañado al igual que otros dos cercanos a la glorieta de Cristóbal Colón. Por el contrario el edificio de la Lotería Nacional no sufrió ningún daño.

 
 

Las dos fotografías de arriba ambas prácticamente de la misma fecha, muestran la intersección vial vulgarmente conocida como El Caballito, que correspondía a la estatua ecuestre de Carlos IV y que se encontraba allí desde 1852. Se aprecia el edificio Corcuera con la gigantesca llanta Goodrich en su parte más alta, que posteriormente fue derribado a raíz de los daños que le causó el sismo de julio de 1957.


 

La prolongación hacia el noreste de los años 60.
Es evidente que esta etapa constructiva me tocó vivirla más de cerca, pues para entonces ya había terminado mi carrera de ingeniería eléctrica y por mi trabajo tenía que transitar por casi todos los ámbitos de nuestra entonces pujante y bella capital del país.
Pero aunque esta obra se le debe a la tenacidad y eficiencia del gobierno de Don Ernesto P. Uruchurtu, la concepción y el proyecto fue anterior a su gestión como Regente.
Aunque no tengo manera de documentarlo, quiero referirme solamente a mis lejanos recuerdos de adolescente y narrar como fue que surgió esta idea, pues en su época fue motivo de una fuerte controversia. Fue seguramente entre los años de 1946 y 1948 cuando surgió la posibilidad de tener un Plano Regulador de la Ciudad de México, mediante el cual pudiera planearse el crecimiento ordenado de la urbe y además proyectar las grandes avenidas que darían fluidez al transito vehicular de la zona central.
Fue tanto el impacto que causó entre los especialistas y urbanistas de aquella época, que desató gran polémica en los diarios de circulación nacional como El Universal y Excelsior, denominándolo por su gran envergadura y quizá por su poca viabilidad, como el "Proyectazo".
El proyecto incluía la ampliación de la Avenida Pino Suárez desde el zócalo hasta la Calzada de Tlalpan de tal forma que se creara un par vial con la Avenida 20 de Noviembre inaugurada en 1936, pero además hacia el norte también contemplaba la ampliación de dos calles de gran tradición y repletas de edificios coloniales y ruinas arqueológicas prehispánicas  como lo eran Brasil y Argentina, que según el proyecto se harían mas anchas hasta la Glorieta de Peralvillo.
De esta primera parte del Proyectazo le tocó a Uruchurtu durante su primer período de gobierno, concretar la ampliación de la Avenida Pino Suarez hasta su entronque con la Calzada de Tlalpan y no conforme con ello convertir dicha calzada en lo que fue primera vía rápida de superficie de la capital, construyendo un buen número de pasos a desnivel y también el primer trébol distribuidor de 4 hojas en su entronque con el Viaducto Piedad, que también se construyó en aquellos días. Sin embargo las calles de Brasil y Argentina resultaron, por fortuna para los arqueólogos, intocables, por las razones antes dichas.
La segunda parte del Proyectazo era mucho más ambiciosa pues contemplaba continuar en diagonal el Paseo de la Reforma hasta entroncar con la Glorieta de Peralvillo, creándose además tres nuevas glorietas y la ampliación de las avenidas transversales a la altura de Violeta, Mosqueta-Rayón y Nonoalco-Matamoros. Por si esto fuera poco la Avenida Santa María la Redonda que era angosta e iniciaba en la calle de Belisario Domínguez, también debía ampliarse y prolongarse hacia el norte, previendo su entronque con la Avenida de los insurgentes. Esto último le daría continuidad al eje norte-sur formado por Niño Perdido, San Juan de Letrán, Aquiles Serdán y la mencionada Santa María la Redonda, vialidad que hoy conocemos como Eje Central Lázaro Cárdenas.
Todo esto que en su mayor parte hoy es una realidad, en aquellos años era considerado algo más que una locura imposible de realizar. Enseguida trato de mostrar un plano simplificado que en términos generales y solamente basado en mis recuerdos, muestra la propuesta del Plano Regulador de la Ciudad de México de los años 40.

 

 

Plano de la zona centro de la Ciudad de México que muestra el proyecto de prolongación del Paseo de la Reforma hacia el noreste que se proponía en los años 40 y que incluía además la ampliación de otras importantes vías de la ciudad. Lo que se antojaba imposible en aquellos años se convirtió en realidad en los años 60, durante el largo período del Lic. Ernesto P. Uruchurtu en la regencia del D.F.
 Oprima aquí para ver el plano en detalle a su tamaño natural.


 

Antecedentes de la prolongación del noreste.
Realizar actualmente una obra de tal envergadura, me imagino que sería la causa de grandes manifestaciones como las de los macheteros de Atenco, pero en el México de los 60, gobernado por lo que yo llamo una Semi-democracia, pues existía libertad de empresa, pero nos gobernaban regímenes autoritarios (por los que muchos parecen suspirar en el presente), si el regente tenía el apoyo incondicional del presidente en turno, era un hecho que la obra se hacía. Y así fue, la obra se hizo.

¿Pero cual era el entorno de acontecimientos nacionales de los cuales formaba parte y era apenas un eslabón la ampliación del paseo?
¡México crecía! Se hablaba ya de su moneda fuerte y había sido elegido como sede de los Juegos de la XIX Olimpíada y por si fuera poco de la Copa Mundial Jules Rimet de 1970.
El mundo hablaba del milagro mexicano y muchos jóvenes como yo era entonces, así lo creíamos. El PIB crecía a niveles promedio por arriba del 6% y llegaría en 1964 al ¡11%! y el poder adquisitivo del salario mínimo real estaba llegando a sus niveles más altos, antes de su estrepitosa caída de los años 70. Una persona de clase media podía comprarse un "vocho" o un Renault por $18,000.00 y comprar gasolina o pagar casetas de peaje resultaba una verdadera ganga. ¡No se sentía el gasto!
Pero había algo más y a mi modo de ver, una de las cosas que siempre caracterizaron a los proyectos que emprendió Uruchurtu: Había dinero con que hacerlos, sin necesidad de endeudarse.
En los 60 un sinúmero de obras públicas estaban en proceso en el país y en especial en la Ciudad de México, pues se requería de infraestructura vial para el desarrollo de las Olimpíadas; sin embargo la prolongación del paseo más tenía que ver con una obra habitacional que con la Olimpíada. Me refiero al complejo habitacional de 102 edificios que conformaban el proyecto de la Unidad Habitacional de Nonoalco-Tlatelolco.
Cuatro grandes avenidas rodeaban al conjunto: Manuel González al norte, Nonoalco (hoy Flores Magón) al sur, Insurgentes Norte al poniente y precisamente la prolongación del Paseo de la Reforma al Oriente. Además de ello otras dos importantes avenidas lo cruzaban de sur a norte y eran la prolongación de Santa María la Redonda (hoy Eje Central) y la avenida Guerrero. En el plano del "Proyectazo" que muestro arriba, la traza de la ciudad es de 1929 y por lo mismo se aprecia claramente que los terrenos que menciono estaban entonces ocupados por las terminales de carga y patios de maniobras de los Ferrocarriles Nacionales de México. Cuando se terminó la entonces nueva terminal de carga de Pantaco, aquellos terrenos se utilizaron para construir el centro habitacional.
Otra cosa que debe de observarse es la situación de la Estación de Buenavista, que también en los años 50 se construyó completamente nueva, pero alineada varios centenares de metros hacia el norte, con la calle de Mosqueta, hoy Eje Vial 1 Norte.
El proyecto de Nonoalco-Tlatelolco de hecho era solamente la primera etapa de un muy ambicioso programa de regeneración urbana, que contemplaba una segunda y gigantesca ampliación que incluía los barrios de Tepito y La Merced hasta llegar a las inmediaciones de San Lázaro. Por lo tanto la idea de prolongar el paseo, formaba parte de este megaproyecto de cambio de fisonomía urbana y construcción de vivienda digna, bajo el esquema del edificio multifamiliar que prevalecía desde mediados de los años 40, cuando el Arq. Mario Pani concibió y construyó el complejo multifamiliar Miguel Alemán, que aún funciona al sur de la ciudad capital.
 

 

El Conjunto Urbano Presidente Adolfo López Mateos (Nonoalco-Tlatelolco) en el año de 1964 previo a su inauguración. Participó en el proyecto el Arq. Mario Pani y el paso peatonal que aparece fue diseñado por él. Me parece recordar que es el eje Guerrero la avenida que se muestra. También se observa muy al fondo de la imagen como sobresalen 2 de las ocho torres de cerca de 20 pisos que colindaban con el Paseo de la Reforma Norte y de las cuales 2 o 3 formaron parte de las Suites Técpan, que se utilizaron como alojamiento hotelero durante las Olimpíadas de 1968.  A raíz del sismo de 1985 muchas de esas torres ya no existen al igual que otros de los edificios dañados, que fueron demolidos o bien reducida su altura.


 

Se construye la ampliación del noreste.
Don Ernesto P. Uruchurtu había continuado su  mandato como regente de la ciudad en 1959, durante el gobierno de Adolfo López Mateos. Era su segundo período de seis años y ya nos había demostrado de lo que era capaz. Para entonces los horribles tapones viales, ratas y basureros que provocaba el ambulantaje en las zonas céntricas de La Lagunilla, Tepito y La Merced habían desaparecido totalmente y se substituyeron por diversos mercados de zona y de especialidades, varios de ellos en La Lagunilla y el más grande de todos la nave mayor del mercado de zona de La Merced. Nuestra capital había cambiado tanto en seis años que lucía, por fin, limpia, con buena circulación vehicular, llena de fuentes y jardines, muy iluminada y claro está, excepcionalmente segura. La gente dio por llamarle Don Florindo Fuentes y Puentes o bien Dick Tracy como lo bautizó Abel Quezada por su parecido con el genial detective de las historietas.
Como había autobuses urbanos de primera y segunda clase era completamente seguro para una mujer tomarlos después de las 11 de la noche, encontrar un asiento y no correr riesgos. Es decir, el sentimiento de la gente era de admiración ante su excepcional trabajo y su mano de hierro para mantener el orden, a pesar de que no se hacía promoción pagada en los medios, ni daba conferencias de prensa matutinas todos los días.
Perdón por haber dado esta introducción tan larga enalteciendo el trabajo del Lic. Uruchurtu, pero me sentí defraudado al no encontrar en esta tribuna libre que es el internet, un solo artículo en español que recuerde el gran trabajo y  obras realizadas por Don Ernesto.

En el plano de arriba he mostrado en rojo todas las vías que fueron abiertas en ese período comprendido entre 1960 y 1964. Significa que además de abrir en diagonal el paseo en un tramo de 2.6 kilómetros, hubo de construir la ampliación y prolongación de Santa María la Redonda, Nonoalco, Manuel González y algunos tramos de Violeta y Rayón.
La tarea más difícil debió ser lograr la expropiación de los predios afectados en ese trayecto de 2.6 Km. y que comprendía una amplitud del orden de 64 metros en los tramos rectos y mucho mayor en las glorietas. Desarrollar esta obra en 4 años fue una proeza, si se compara con los casi 40 años que transcurrieron para hacer realidad la primera etapa de 3.15 Km.
Ya he mencionado que no encontré ninguna referencia a la construcción de esta ampliación, ni en internet, ni en los libros y colecciones de revistas de construcción que poseo de aquella época, por tal motivo lo que narro son simplemente los recuerdos que tengo de aquello.
Aunque la obra en sí no tenía mayores dificultades técnicas, si debió tenerlas en algunos de los predios afectados, de ello por el momento solamente recuerdo de dos casos.
El teatro Tívoli era un teatro de burlesque que habían inaugurado el cómico Manuel Medel y su bella esposa la rumbera Rosita Fornés en 1946. Allí se presentaban espectáculos cómicos atrevidos y las bailarinas mostraban sus cuerpos apenas cubiertos con poca ropa. Pero era un teatro de mucha tradición y además muy conocido, al grado de que cuando yo iba a los juegos de futbol americano entre Poli y Universidad, cuando salían las porristas de esta última con sus cortísimas falditas el grito unánime de la tribuna politécnica era: Tívoli, Tívoli, Tívoli.
Así las cosas entiendo que Uruchurtu tuvo problema con la demolición de este vetusto y destartalado local. Muchos años después, en 1974, Alberto Isaac, pero solamente como relleno, agregó en su película Tívoli la historia de la demolición del teatro y sus ácidas críticas al regente Uruchurtu. En este film salían el ahora director Alfonso Arau como actor, Pancho Córdoba, Lyn May y Carmen Salinas y en alguna de sus escenas se aprecia como la piqueta de Don Ernesto hacía de las suyas durante la demolición, ante la desesperación de los actores que se quedarían sin trabajo.
Otro de los casos que se dio,  fue la afectación de un viejo edificio colonial construido en el siglo XVII y que fue conocido como el Técpan.
Curiosamente y sin saberlo entonces, a mi llegada al Distrito Federal a fines de 1947, me tocó estudiar el primer año de secundaria en ese antiguo edificio, que se encontraba en un costado de la Plaza de Santiago Tlatelolco y que servía entonces como local de la Escuela Secundaria Diurna No. 16.
Recientemente y tratando de averiguar donde habría quedado aquel viejo edificio me enteré de su historia, que narro en detalle en otra parte de este sitio y que fue  demolido para construir el paseo. Este edificio se encontraba a la altura de lo que después llamaron Suites Técpan del Conjunto Nonoalco-Tlatelolco. Sin embargo entiendo que se conservan y se utilizan como museo  los 7 arcos del patio interior del edificio.
Supe de algún otro edificio colonial que fue demolido en esa misma zona, pero no poseo el dato por ahora.
Por lo demás la obra se desarrolló sin mayores contratiempos y se inauguró en 1964. De las tres nuevas glorietas solamente la de Cuitláhuac se ocupó en esa fecha, pero algo notable fue que se logró completar el conjunto de estatuas de los Hombres de la Reforma.
Don Porfirio había logrado colocar 38 de las estatuas hasta 1905, de tal manera que pertenecían dos de ellas por cada estado de la república y dos para el Distrito Federal. Sacando cuentas solamente estaban representados 18 estados y el Distrito Federal.
Uruchurtu en tal situación habría agregado entre 20 y 24 estatuas más, pero no poseo dicho dato con exactitud hasta ahora.
 

 

Esta es la única fotografía de 1964 que poseo y en la que se puede comprobar la magnitud de la obra ejecutada para efectuar  la prolongación del Paseo de la Reforma hacia el noreste, después de la glorieta del Caballito.


 

Panorámica del Paseo de la Reforma hacia el norte en los años 60, en donde se aprecia al fondo la ampliación hacia el noreste terminada en 1964.


 

Las Iluminaciones Navideñas en los años 60
Desde los años 50 y quizá antes, recuerdo haber visto iluminaciones navideñas en el zócalo de la Ciudad de México, iluminando todos los edificios alrededor de ese representativo lugar, utilizando hileras con miles de foquitos de colores que delineaban las formas de las fachadas. Años después, los foquitos de color fueron substituidas por reflectores del tipo PAR-38, que con luz blanca y ubicados en sitios estratégicos que entre luz y sombra creaban muy espectaculares efectos. Estas iluminaciones navideñas estaban confinadas dentro del primer cuadro de la ciudad y según recuerdo fue hasta la entrada de los años 60, cuando las miríadas de foquitos y reflectores se extendieron hasta el Paseo de la Reforma.
En lo personal me tocó realizar este tipo de instalaciones durante varios años en diversos edificios del IMSS y entre ellos el edificio principal de oficinas ubicado en Paseo de la Reforma 476, la primera de ellas en diciembre de 1962.
Las que siguen son algunas fotografías que muestran otra de las bellas facetas de este memorable paseo, todas ellas corresponden a los años 60, que según mi opinión personal fueron las mejores épocas, pues se iluminaban la gran avenida y muchos de los principales edificios que bordeaban al paseo.
 

 

Imagen del Paseo de la Reforma en los años 60, engalanado con  guirnaldas navideñas que con miles de foquitos de colores brillaban de manera intermitente por la noche.


 

 

Esta excelente foto fue tomada por Don Mabry en diciembre de 1969, corresponde a la glorieta de Cristobal Colón y muestra el edificio del que fuera Banco del Ahorro Nacional, con una gigantesca reproducción de una escena navideña típica mexicana, lograda con miles de pequeños focos de colores.


 

Iluminación Navideña en la Glorieta de Cuauhtémoc que se muestra por cortesía de Don Mabry, quién logró captar una de las épocas en que se lograron los mejores diseños y el mayor número de edificios iluminados. Hay más fotografías navideñas en su sitio web que como ésta muestran estructuras bellamente iluminadas. Aquí aparece aquella gasolinera insignia de PEMEX, en la que un enorme espectacular (al menos para lo que se usaba en aquellos años)  impulsó la campaña nacional de alfabetización con el slogan: "Mejores Escuelas harán Mejores Mexicanos". Para 1969 ya había sido substituido por el de "Pemex al servicio de la Patria".


   
 

Al final del milenio esta era la impecable imagen del Paseo de la Reforma, posiblemente en un día festivo, por la ausencia de vehículos.


 


Rehabilitación integral de 2003-2004.
El actual gobierno del Distrito Federal determinó preservar y acrecentar el esplendor de esta vía y para ello, desde hace dos años,  elaboró un proyecto integral para recuperar su belleza y funcionalidad.
Los trabajos se están realizado a lo largo de 4,23 kilómetros divididos en dos tramos: de Fuente de Petróleos a la Calle de Lieja y de Lieja a la Avenida de los Insurgentes.
A continuación reproduzco parte del texto que publica la página de visitas guiadas del gobierno del Distrito Federal, en relación con las obras que ya se realizaron o que se encuentran en proceso.

  • Áreas verdes.
    Elaborado el plan maestro por la Facultad de Arquitectura de la UNAM, se procedió en varios frentes:
    En las áreas verdes, además del mantenimiento mayor, se realizó poda de árboles en una superficie de 100 mil metros cuadrados y se embellecieron camellones centrales y laterales con plantas diversas como malvón, sedúm, arrayán, trueno, avelia, helecho, rosal y gazania, entre otras, que le dan vida y colorido al paisaje urbano.
    Las áreas jardinadas se rellenaron con tezontle para evitar la acumulación de humedad en la raíz de la planta y con estrato de tierra vegetal negra para enriquecer el suelo.
    Para el mantenimiento integral de estas áreas se construyó un cárcamo de bombeo frente al Museo de Arte Moderno, al que fluyen caudales de agua residual tratada provenientes de las Plantas Chapultepec y Bosques de las Lomas. De ahí sale la línea de distribución por el camellón central del Paseo que llega hasta la Fuente de Petróleos.
     

  • Banquetas de cantera rosa.
    Dentro de la obra pública realizada destacan también las banquetas de cantera rosa natural colocadas en la Avenida Ghandi, que le da luminosidad al paso y tiene alta resistencia y durabilidad. Se implementaron rampas y accesos y  restauró el mobiliario urbano.
    Se reforzó la infraestructura telefónica y la rehabilitación de colectores del drenaje que se encontraban obstruidos por raíces de árboles, así como la colocación de coladeras en las nuevas banquetas. Se reubicaron y colocaron semáforos vehiculares y peatonales así como señalización tipo bandera o nomenclatura. También existen 76 rampas distribuidas en banquetas y camellones para personas con discapacidad.
     

  • Iluminación.
    El Paseo de la Reforma también tiene ya nueva iluminación de tal manera que se han eliminado zonas que estaban en penumbra y restaban belleza a la avenida. Se colocaron postes a menor distancia (20 mts) y con luminarias de mayor intensidad, a base de aditivos metálicos, que forman una mezcla de sales y yoduros que dan un tono amarillo solar.
    Los postes tiene dos luminarias: una da hacia el tránsito de vehículos y la otra, a menor altura, que ilumina las banquetas. Los andadores peatonales de Lieja-Insurgentes cuentan también con luz, que incrementa el área de iluminación y se instalaron 72 cabinas telefónicas en esta área.
     

  • Las bancas de cantera.
    Las históricas bancas de cantera que datan de 1878, fueron construidas con piedras de recinto, cantera de Chiluca y cantera gris, de Los Remedios. pero el tiempo, la falta de mantenimiento, la contaminación y el vandalismo deterioraron algunas de sus partes: copones, balaustradas, respaldos, asientos y frisos, por lo que se han restaurado por personal especializado.
    Adicionales a estas bancas, se construyeron mil más de concreto oxidado, dándoles formas rectas y curvas , lo que las hace atractivas por el diseño.
     

  • Bahías de acceso.
    Son áreas destinadas para el ascenso y descenso de pasajeros de autobuses turísticos y escolares y para evitar el congestionamiento vial.
    Estas bahías, con acceso al Zoológico de Chapultepec, acceso al Lago y al Museo de Arte Moderno, cuentan con una zona cubierta, un lugar donde se rentan bicicletas y carreolas, módulos sanitarios, guardabultos y servicios de cajeros automáticos. Ello ayudará a evitar obstrucciones al tránsito así como dar más funcionalidad a las áreas de mayor atractivo.

   
 

Esta es una fotografía reciente (2003) en donde se aprecia la nueva iluminación de la avenida que ahora utiliza luminarias de aditivos metálicos de alta potencia y colocadas a 20 metrros de separación entre una y otra. Aunque parezca  mentira, esta debe ser la séptima u octava substitución del sistema de alumbrado.


 


Otros cambios en 2004.
Aunque el resumen de la rehabilitación integral desglosado en los párrafos anteriores es tomado de un sitio oficial del Gobierno del Distrito Federal, resultó una sorpresa para muchos de los capitalinos enterarse de otras modificaciones que se tenían planeadas, pero no divulgadas y que se realizan en el presente año. En concreto se trata de tres obras que han causado mucho descontento de la sociedad civil.

  • El traslado de la estatua del último emperador (tlatoani) azteca, Cuauhtémoc, a una posición que coincide con la que originalmente  tuvo desde su construcción hasta el año de 1949. En este caso, la molestia de la sociedad civil se debe fundamentalmente a la falta de información respecto al proyecto contemplado en el que aparentemente no se considera restituir el esplendor que tuvo esta bella glorieta durante el porfiriato. Véase en este mismo sitio Glorieta de Cuauhtémoc con más detalles de este proyecto de cambio.

  • Otra de las inconformidades se debe a que sin previo aviso, fue substituido el ornato de las áreas verdes del camellón central por grandes prismas de concreto, que supuestamente obligan al peatón a cruzar en las esquinas.
    Aparte de la falta de estética  y gran tamaño de los prismas referidos, es un hecho que es imposible obligar a que los peatones crucen solamente en las glorietas y la razón es que la distancia entre ellas es de 400 a 500 metros. La mejor opción sería colocar semáforos peatonales intermedios y que estén sincronizados con los de las glorietas, de esa manera se replantarían nuevamente los arreglos florales y los setos y los peatones cruzarían con seguridad.
    Ya antiguamente supimos del ridículo "Paseo de la Nopalera" cuando Casas Alemán tuvo la ocurrencia de plantar cactus y visnagas para darle un toque mexicano, seguramente hoy estaremos viviendo una etapa similar, la del "Paseo de las Pirámides" posiblemente por la misma razón. La verdad es que no hay nada más bello que el verde de los pastos y setos, combinado con el aspecto multicolor de las flores, ya Uruchurtu demostró en su época que la gente aprende a respetarlas.

  • Por último algo que ha causado gran malestar en la sociedad civil ha sido la construcción de un puente elevado en la ciclopista que cruza el paseo a la altura de la Fuente de Petróleos. Para la construcción de esta obra, nunca se tomó en cuenta la opinión de los vecinos, ni se escuchó su propuesta de hacerlo subterráneo.

 

Esta imagen publicada por el diario Reforma (2004), muestra la disposición y el tamaño de las pirámides, la invasión del concreto y la ausencia del área verde. Compárese con la fotografía anterior del 2003,


 


Comentarios finales.
No cabe la menor duda que debemos de sentirnos orgullosos de que nuestra ciudad capital cuente con esta bellísima avenida y para comprobarlo basta con ver la foto siguiente...
 

 

Esta es la más espectacular y además reciente fotografía del Paseo de la Reforma que he visto, está tomada con un potente telefoto y una cámara fotográfica posiblemente emplazada en la azotea del edificio del nuevo Caballito de Sebastián. Se alcanzan a distinguir desde luego la Torre Mayor y las estatuas de Colón, Cuauhtémoc y del Angel de la Independencia y al fondo la de los Niños Héroes y el Castillo de Chapultepec. Esta foto salió en la portada de la revista Real Estate  y por desgracia no indican el nombre del autor.


 

Es ahora una extraordinaria y moderna avenida y claro resulta evidente también, que ya no es ni la sombra de la aristocrática vía repleta de grandes y bellas residencias. Todo en el mundo evoluciona y esta no fue la excepción.
 ¿Que podría haberse evitado? No habría sido nada fácil, pero se han dado casos de ciudades mexicanas que lograron conservar su aspecto colonial, reglamentando a tiempo el tipo de construcciones en amplias zonas definidas como "centro histórico". Entre ellas están por ejemplo Guanajuato y Querétaro que han tenido bastante éxito en este aspecto, incluso la Ciudad de México en la actualidad hace un enorme esfuerzo por recuperar algo del esplendor que tuvo en su centro histórico.
El Paseo de la Reforma, por el contrario es un hecho consumado e irreversible, día a día irá aumentando el número de grandes edificios alineados en ambas aceras y difícilmente serán localizadas, si es que logran sobrevivir a la piqueta, las 14 construcciones porfirianas que existían hasta 1997.
Sin embargo, lo que  no he podido entender hasta ahora, es cual ha sido la razón que impulsó a los gobernantes para modificar todo el entorno que rodea a la gran avenida; en vez de haber conservado lo que originalmente fue.
Hoy que López Obrador trata de rescatar el Centro Histórico y está haciendo muy buen trabajo en esa zona, pudo haber hecho lo mismo en el Paseo de la Reforma y en lugar de modernizarlo, tratar de regresar el tiempo y haber instalado, por ejemplo, una bella postería para el alumbrado público, parecida a la instalada en 1900,  pero equipada con eficientes luminarias modernas. Las unidades que se pusieron, son adecuadas para una autopista de alta velocidad, pero no para un símbolo urbano, que es nuestra mejor avenida en el país.
¿Y las bancas? Se dice que se reconstruyeron las antiguas que existen desde 1878, pero que se construyeron mil más de concreto oxidado, dándoles formas rectas y curvas. Caray, ¿no habría sido mejor conservar todas iguales a las de 1878, aunque no fueran mil? Y que me dicen de haber colocado todas las que faltan alrededor de las glorietas como originalmente fueron. Las había desde la glorieta del Caballito hasta la Columna de la Independencia.
Desde luego que si se piensa remodelar la glorieta de Cuauhtémoc no estaría mal tratar de devolverle el aspecto que originalmente tuvo y que se aprecia claramente en las fotografías que aparecen en este trabajo.
De igual manera podría haberse recuperado el aspecto que tuvieron los kioskos de venta de periódicos, los botes para basura y las protecciones metálicas de las jardineras.
Y ya de las pirámides que pusieron en el camellón, mejor ni hablar de ellas, ha sido un grave error. Ojalá lo corrijan y regresen a las protecciones metálicas similares a las que se estilaban en la época porfiriana y llenarlas de bellas flores típcas nacionales, como alguna vez fueron las dalias.
Sin embargo y dado el grado de avance de las obras, es seguro que ya no lo habremos de ver...
 

 
   
 
  Tabla Cronológica
 
   
  Segunda Parte:
LAS GLORIETAS DEL PASEO DE LA REFORMA

Tercera Parte:
LAS ESTATUAS DEL PASEO DE LA REFORMA
 

Otras opciones:
La Consumación de la Independencia y Entrada  del Ejército Trigarante

 Rotonda de las Personas Ilustres, y el Panteón de San Fernendo

El Muro de Honor en la Cámara de Diputados


 

Tu opinión es importante
Manda un mensaje


o haz contacto con:
Ing. M. Aguirre

 
Regresar a Con "M" de México ... D.F.


 
Regresar a MEXICO MAXICO

Ir a la Página Aguirre Botello

 


Derechos de Autor Reservados -
Última revisión: Jueves, 24 Enero 2013.